Decisiones inteligentes a los 30, 40 y 50 años.
En México hablamos todos los días de movilidad, vivienda, arte o gastronomía. Pero hay un tema que muchas veces dejamos en pausa: nuestro futuro financiero. Tener una pensión no es un lujo, es la diferencia entre vivir con libertad o con limitaciones cuando ya no trabajemos.
La buena noticia es que nunca es tarde para empezar, aunque entre más pronto mejor. Aquí te comparto cómo dar los primeros pasos según la década de tu vida:
A los 30: Siembra el hábito
Es el mejor momento para comenzar. Tu dinero tiene tiempo de crecer gracias al interés compuesto.
El paso más sencillo: abrir un Plan Privado para tu Retiro (PPR) y elegir una que te ofrezca mejores rendimientos y menores comisiones.
Define un monto fijo de ahorro mensual, aunque sean $1,500 o $2,000 pesos. Lo importante es la constancia.
Aprovecha la flexibilidad: en esta etapa no tienes tantas cargas familiares y puedes arriesgarte un poco más con inversiones, paga un seguro de gastos médicos mayores y uno de vida.
A los 40: Ajusta y acelera
Aquí ya no basta con “ahorrar lo que sobre”, necesitas un plan estructurado.
Evalúa cuánto llevas ahorrado y si estás en camino a tu meta.
Empieza a diversificar: combina tu Plan Privado para tu Retiro con inversiones a mediano y largo plazo, busca beneficios fiscales.
Este es el momento de pensar más en protección: los seguros de vida o de salud, si aún no los tienes como prioridad, aquí ya los debes poner en tu caracter de urgentes y necesarios para que te respalden en caso de imprevistos.
A los 50: Actúa con estrategia
No te castigues si no empezaste antes: todavía puedes construir un plan.
Lo prioritario es maximizar aportaciones y reducir riesgos. En esta etapa la seguridad vale más que la rentabilidad a largo plazo.
Considera aportaciones voluntarias grandes o productos financieros que garanticen ingresos fijos para tu jubilación.
Busca asesoría profesional para calcular tu “número de retiro”: cuánto necesitarás al mes y cómo alcanzarlo.
El futuro se construye hoy. En México tenemos acceso a múltiples herramientas: Aseguradoras, bancos, cooperativas y asesoría especializada. Pero ninguna sirve si no damos el primer paso.
Tu pensión no se trata solo de dinero, sino de libertad y tranquilidad.
La mejor edad para empezar fue ayer, la segunda mejor edad es hoy.
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