Desde muy temprana hora, miles de personas de diferentes regiones del país comenzaron a llegar al Zócalo de la Ciudad de México en un día histórico porque asumió la presidencia la primera mujer en México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Decenas de camiones, microbuses, vagonetas y autos se quedaron fuera del perímetro a 2 kilómetros del Zócalo para continuar su marcha a pie con banderines, pancartas gigantes, lonas y hasta globos en forma de dirigibles.
Después de rendir protesta ante el Congreso de la Unión la mañana de este 1 de octubre y de haber tenido una recepción con jefes de Estado y otros personajes invitados, Claudia Sheinbaum encabezó por la tarde una ceremonia acompañada por mujeres indígenas en la plaza más importante de México. Al subir al escenario, la artista y activista Jesusa Rodríguez le dio la bienvenida y dio inicio a la ceremonia.
En representación de 70 etnias de pueblos indígenas y afromexicanas en México, mujeres de distintas regiones del país participaron en una ceremonia para invocar a los espíritus y ancestras.
Claudia subió al escenario en donde se instaló una ofrenda con frutas, hierbas y granos y comenzó a recibir una limpia con dos ramos por parte de una mujer con ropa indígena que habló en su lengua originaria.
Otra mujer pidió a las personas presentes que se retiraran cualquier sombrero o gorra que portaran y dio instrucciones para que levantaran las palmas de sus manos hacia el oriente, donde se encuentra Palacio Nacional, hacia el poniente, el sur y el norte girando de cuerpo entero a cada uno de los puntos cardinales para pedir a las ancestras y a las deidades que le dieran fuerza y acompañen a Claudia Sheinbaum y su equipo en su gobierno “a cada paso que dé, en cada decisión que tome”.
Una mujer pidió a las ancestras africanas para que le den la resistencia y toda la fuerza del universo y toda la fuerza de la energía en su gobierno.
En la ceremonia, una de las maestras pidió perdón a la madre naturaleza por los daños causados que se reflejan en el cambio climático mientras Sheinbaum era cubierta con un sahumerio donde se quemaba copal.
Las miles de personas presentes en la plancha del zócalo, el gabinete de gobierno, funcionarios e invitados especiales siguieron las instrucciones y formaron parte del ritual.
En la plancha, familias enteras que estaban ahí desde muy temprano llevaron banquitos de plástico plegables para hacer llevadera la espera. Vendedores de dulces y cigarros se abrían paso entre las personas presentes. Peluches con la imagen de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum en juguetes, llaveros, calcomanías y playeras se vendían como si fuera la salida de un concierto de una banda de rock.

La mayoría de las personas presentes iba en familias, en pareja o dep plano, solos, tomando fotos y video de las pantallas gigantes instaladas para alcanzar a ver a la presidenta de México.
Después de una ceremonia de media hora, donde el clima suspendió las lluvias por este día Sheinbaum leyó sus 100 compromisos de gobierno en donde habló de que mantendrá los programas sociales, creará políticas para extender los horarios en las escuelas de nivel básico, que las infancias puedan practicar deporte, dejar la comida chatarra, ampliar carreteras, proyectos de trenes. Entre cada punto, Claudia preguntaba de vez en vez a las personas ¿ya se cansaron? Algunos ¡Siiii! y otros ¡Nooo! le responden desde la plancha. Entrar al zócalo era todo un reto desde las calles aledañas, donde había personal de seguridad camuflado como civil reportando con radio cómo eran las aglomeraciones en las calles Donceles, Tacuba o Madero, que son las principales arterias que conducen al zócalo desde el poniente.
“Lleve la Claudia, lleve la Claudia en 40 pesos!”, gritaban los vendedores con mantas extendidas sobre el concreto del primer cuadro del Centro Histórico con peluches de un AMLo con su pelito blanco y dos dientitos salidos como un conejo, con un traje negro y su banda presidencial. Las claudias eran una muñequita sonriendo con ojos grandes y el pelo recogido hacia atrás en una cola de caballo.
Después de dos horas de ceremonia y discurso Sheinbaum se comprometió en la plaza pública: “Estoy aquí para comprometerme con ustedes, para decirle al pueblo de México, en esta plaza maravillosa, corazón de la patria en la que tantas veces nos reunimos con Andrés Manuel López Obrador y nos seguiremos reuniendo, que no les voy a fallar. Me comprometo con ustedes a no mentir, a no robar y a nunca traicionar al pueblo de México. Me comprometo a seguir haciendo historia. ¡Que viva la Cuarta Transformación!”
Y llamó a las personas presentes a replicar ¡Viva México!
El encuentro se cerró entonando el Himno Nacional donde por esos minutos pareció haberse ido el cansancio, las desmañanadas y el desgaste del traslado.
Los comerciantes de elotes, esquites, papas fritas y tostadas estaban a dos cuadras a la redonda para alimentar a niñas, niños, mujeres y adultos mayores de regreso a casa, con la foto del recuerdo de un día histórico.







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