En concreto: Castillos en el aire

4
Juan SolísFoto de
22 de julio 2024
  • Detalle de vista desde el Cablebús L2
    Detalle de vista desde el Cablebús L2 Explora CDMX

Detente, caminante,  y observa con detalle  los remates de las casas de esta muy noble y muy leal urbe. En simétrico y oxidado desafío al otrora azul cielo de esta cuenca, emergen las varillas, cual tallos sin hojas de diversas longitudes, que habitan en grupos de cuatro y cuyas raíces llegan hasta los cimientos a través de una columna de concreto que lleva el aristocrático nombre de castillo.


La Ciudad de los Palacios es, para ser más exactos, la de los castillos. Y no por el de Chapultepec, que en realidad es una casa de campo, o por un discreto hotel en calzada de Tlalpan, sino por los conjuntos de varillas que abundan en las azoteas y que no son más que las huellas de la albañilería empírica que se ha impuesto en las orillas de la metrópoli. Si la aritmética no falla, en la Ciudad de México hay más castillos que en toda Europa. ¿Cómo la ves, Alfonso X?


Los Castillos, de acuerdo con el Diccionario del Español de México del Colegio de México, son una “columna de fierro y cemento con que se sostiene un techo o se refuerza una pared: armar un castillocolocar un castillo.”

Generalmente, los castillos quedan escondidos tras el aplanado (si es que hay lana para echarlo), pero ahí están en las esquinas, sosteniendo la loza del cantón, doblando clavos, poniendo a prueba a taladros y enfrentando a las placas tectónicas con su fuerza de cemento y arena.


Las varillas de los techos exponen un significado ambiguo. Por un lado le gritan al vecino que la casa de la tribu es sólida y tiene estructura, y por otro lado le anuncian que el día que Dios socorra, de esas varillas se amarrarán otras para echar otro pisito. El progreso se mide en pisos y la esperanza en castillos.


Pero mientras llegan las vacas gordas, esas varillas tienen diferentes usos. Hay algunas que, en plena era digital, aún sostienen antenas de televisiones analógicas ¿Cómo la ves, Mac Luhan? Esas manos de estriadas falanges también soportan macetas con geranios coloridos o sábilas amarillas. Incluso, en su función más patriótica, la mayor de las varillas se torna orgulloso mástil para la tricolor bandera que se decolora cada mes de septiembre.


Cuando llegan las aguas es mejor no jugarle al pararrayos, así que las varillas se coronan con una colección de botellas de vidrio que, si no desafían a la física, sí conforman un muestrario de los hábitos de consumo de la tribu: la cerveza Superior que tanto le gustaba al abuelo, el Titán o el Orange Crush que fungía como güiro, un Pato Pascual o una Lulú


¡Cuánta azúcar derramada en la sangre familiar!


La pelota ponchada o el muñeco empalado son un recordatorio de que todo castillo tiene mazmorras con galerías de sonrisas disecadas y horas muertas, un solitario depósito de olvidos.


El contenido de este texto es responsabilidad de la persona autora.


El contenido de este texto es responsabilidad de la persona que lo escribe.
- - -

Ingresa tus datos para emitir tu voto.

Este campo es requerido
Este campo es requerido
  • CDMX
  • Castillo de Chapultepec
  • castillos
  • construcciones
  • cróinica
Foto de
Escrito por Juan Solís

Periodista cultural y doctor en historia del arte. Autor del libro "El cuerpo del delito/ Los delitos del cuerpo. La colección de cine pornográfico 'callado' de la Filmoteca de la UNAM". Chilango auriazul y seguro textoservidor.


X: @eljuansolis


  • Gabino Navarro

    Me encantó tu texto, es muy creativo e invita a imaginar y redimensionar los castillos de las casas de la ciudad. Gracias
Este campo es requerido
Este campo es requerido
Este campo es requerido