Mamá Xoombie: La mitad de todo

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Xochitl RoaFoto de
01 de marzo 2025
  • Imagen generada con IA

Hay muchas formas de maternar solas. Algunas madres lo hacen desde el principio, con la certeza desde la primera ecografía de que serán ellas y nadie más. Otras lo hacen porque la vida no les dejó opción: la muerte, el abandono o el desgaste de una relación que terminó antes de tiempo. Y están las que, aunque tengan un padre presente en papel, saben que la carga entera recae sobre sus hombros.

Ser madre sola es cargar con la mitad de todo, pero con el peso completo. La mitad de los ingresos, la mitad del tiempo, la mitad de las decisiones… pero nunca la mitad de la responsabilidad. No hay días de descanso ni fines de semana alternos para desconectarse. No hay alguien con quien dividir el cansancio de una noche en vela o la angustia de una fiebre que no cede.

Es despertar con la cabeza llena de pendientes y acostarse con la sensación de no haber llegado a todo. Pagar la luz, la renta, la escuela, la terapia… decidir si alcanza para la fiesta de cumpleaños o si mejor ese dinero se guarda para emergencias. Es sentarse en las juntas escolares donde siempre preguntan ”¿Y el papá?” con ese tono que no es de curiosidad, sino de juicio disfrazado.

Maternar sola es aprender a hacer malabares con las emociones propias y ajenas. Porque no solo se carga la casa, los trámites y las cuentas, también se carga el vacío de lo que falta. Se carga la culpa de no poder dar más, de no tener con quién compartir las decisiones, de no ser suficiente para llenar los huecos.

Pero en esa ecuación, hay una verdad que la sociedad se niega a aceptar: los hijos no necesitan una presencia masculina específica para crecer bien. La idea de que un padre es imprescindible no es más que un constructo social que ha servido para justificar la dependencia y la división desigual del cuidado. La realidad es que una madre presente, amorosa y comprometida es suficiente para criar niños sanos y felices. Lo que realmente importa no es la cantidad de figuras parentales, sino la calidad del amor, el apoyo y la estabilidad que reciben.

Y aunque la sociedad adore las historias de mujeres fuertes y resilientes, la realidad es que nadie debería tener que ser fuerte todo el tiempo. Porque detrás de esa fortaleza forzada hay noches de llanto silencioso en la almohada, abrazos que se extrañan y preguntas que no siempre tienen respuesta.

Aún así, las madres que maternan solas siguen adelante. Aunque duela. Aunque se cansen. Aunque a veces sientan que no pueden más. Porque lo que las sostiene no es la admiración ajena ni las etiquetas de guerreras o valientes. Lo que las sostiene es el amor. Ese amor que llena los huecos, que da fuerza cuando parece que ya no queda nada.

Ser madre sola no debería ser un acto heroico. Debería ser una responsabilidad compartida, una red de apoyo asegurada, un sistema que no deje a nadie al borde de la supervivencia emocional y económica. Pero mientras eso llega —si es que llega algún día— ellas seguirán, con la mitad de todo, haciendo lo imposible para darlo todo.

Aunque el camino sea solitario, hay manos que buscan acompañarlas. En México existen organizaciones como Fundación Origen, que ofrece apoyo psicológico y asesoría legal gratuita para mujeres en situación vulnerable; ProMujer, que brinda créditos y talleres para impulsar la autonomía económica; y FUCAM, que ofrece atención médica gratuita para la salud integral de las mujeres. Redes de apoyo que no lo resuelven todo, pero que al menos le recuerdan a las madres que maternan solas que no siempre tienen que hacerlo sin compañía.

En ese esfuerzo solitario y silencioso, hay una verdad que merece ser dicha: no están incompletas. Porque el amor con el que crían, con el que luchan, con el que abrazan… eso siempre ha sido y será suficiente.

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Escrito por Xochitl Roa

Madre y esposa a tiempo completo por decisión. Xochitl puso una pausa en su vida profesional para adentrarse en la maternidad y todas sus curiosidades. Se siente comprometida con conocer, estudiar y aplicar la crianza respetuosa para romper con patrones que nos han llevado a ser adultos emocionalmente rotos y a una sociedad desconectada de la infancia de nuestro al rededor.

X: @MamaXoombie

Instagram: @mamaxoombie

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