Vecinos en Copropiedad: el olvido del gobierno, abandono y el negocio del cártel Inmobiliario en la Ciudad de México que se adueña de nuestros hogares.
¿Por qué nadie habla de esto?
Desde la época colonial, la copropiedad ha sido una figura jurídica en México, que permitió que varios dueños compartan un inmueble. Durante el siglo XX, con la explosión demográfica y el auge de las vecindades, esta figura se convirtió en la única opción de vivienda para miles de personas de clase media y bajos recursos pues no existía la figura de condominio que protege en la actualidad a los propietarios de un departamento. Sin embargo, lo que en su momento fue una alternativa accesible, hoy se ha transformado en una trampa legal que expone a sus habitantes a diversas vulnerabilidades.
El problema se reconoció hace décadas y en 1972 se implementó una solución para regular la convivencia en espacios compartidos: el régimen de condominio. Con este modelo, se establecieron reglas claras para la administración, el mantenimiento y la responsabilidad de los propietarios.
Pero aquí está el gran problema:Las administraciones anteriores dejaron fuera a todas las personas que ya habitábamos en copropiedad. La legislación se diseñó para los nuevos desarrollos inmobiliarios, no para las familias que llevábamos años viviendo en vecindades y edificios antiguos. Los copropietarios, quedamos atrapados en un limbo legal que ha sido aprovechado por décadas por el cártel inmobiliario de la Ciudad de México.
Las víctimas invisibles del mercado inmobiliario
Hoy, las personas que viven en copropiedad enfrentamos una situación insostenible:
- Vecinos morosos que no pagan el predial ni el mantenimiento, sabiendo que tarde o temprano los demás tendrán que cubrir la deuda para no perder sus propios inmuebles.
- Predios que acumulan adeudos millonarios, imposibles de pagar para sus habitantes, convirtiéndolos en presa fácil para los especuladores inmobiliarios.
- Un vacío legal que impide organizarse como condominios, lo que les deja sin herramientas para exigir justicia o apoyo.
- Gobierno omiso, que ha ignorado el problema y en no pocos casos ha operado en contubernio, permitiendo que este modelo de copropiedad siga funcionando como un caldo de cultivo para despojos disfrazados de compraventa "legal".
Mientras tanto, los desarrolladores inmobiliarios ven en estas propiedades una oportunidad de oro: terrenos en zonas céntricas que pueden ser adquiridos a precios ridículamente bajos, forzándonos a las familias a abandonar nuestros hogares.
Problemáticas Actuales en la Copropiedad
Resistencia a la Transición al Régimen de Condominio
La transición de la copropiedad al régimen de condominio presenta distintos obstáculos. Uno de los principales es la resistencia de algunos copropietarios, especialmente aquellos que se benefician de la falta de regulación, como acaparadores y morosos. Estos individuos suelen oponerse al cambio de régimen de condominio debido a los costos asociados y al temor de perder las ventajas que les brinda la ambigüedad legal actual. Ya que, si no pagan el predial, los demás vecinos están obligados a pagarlo porque el adeudo es común y es muy difícil llevar a juicio a un vecino amoroso en estas condiciones. Esta resistencia dificulta la organización y el consenso necesarios para iniciar el proceso de regularización.
Complicaciones por sucesiones intestadas
Con el paso del tiempo, muchas propiedades en copropiedad enfrentan situaciones donde los propietarios originales envejecen o fallecen sin dejar un testamento, resultando en sucesiones intestadas. Estas circunstancias complican aún más la situación legal de los inmuebles, generando conflictos familiares y legales que dificultan la administración y posible regularización de la propiedad.
Vulnerabilidad ante acaparadores inmobiliarios
La falta de claridad legal y la desorganización interna en las copropiedades las convierten en objetivos atractivos para acaparadores inmobiliarios. Estos actores se aprovechan de las deudas acumuladas y de la falta de unidad entre los copropietarios para adquirir propiedades a precios inferiores al valor de mercado, desplazando a las familias que las habitan.
Propuestas para la regularización y protección de los copropietarios
- Facilitación de la transición al régimen de condominio: Implementar programas gubernamentales que subsidien o reduzcan los costos asociados a la regularización, incentivando a los copropietarios a formalizar su situación legal.
- Asesoría legal gratuita: Establecer oficinas de asesoría legal que orienten a las familias en copropiedad sobre los pasos a seguir para la regularización y resolución de conflictos internos, especialmente en casos de sucesiones intestadas.
- Sanciones a morosos y acaparadores: Fortalecer las leyes para imponer sanciones más severas a aquellos copropietarios que incumplen con sus obligaciones financieras y a los acaparadores que se aprovechan de las lagunas legales.
- Programas de educación comunitaria: Desarrollar talleres y campañas informativas que fomenten la organización y empoderen a las comunidades en copropiedad para defender sus derechos y gestionar eficazmente sus propiedades.
El gobierno tiene una sola opción: actuar
Sabemos que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México enfrenta múltiples desafíos, pero este problema no puede seguir ignorándose. No hay una razón lógica para no actuar, porque lo único que logra la omisión es fortalecer a los grupos que ya dominan el mercado inmobiliario.
¿Qué propongo?
- Realizar una transición inmediata de la copropiedad al régimen de condominio, con un proceso claro y accesible para los actuales copropietarios.
- Mecanismos de regularización para inmuebles en copropiedad, permitiendo a los dueños reestructurar sus deudas sin ser forzados a vender.
- Sanciones claras para acaparadores inmobiliarios y desarrolladores que se beneficien de este vacío legal.
- Acciones concretas para evitar el despojo de propiedades por acumulación de deudas, con esquemas de pago justos y accesibles.
Miles de familias viven hoy en un esquema de copropiedad que quedó fuera del marco legal hace más de medio siglo. La falta de regulación ha generado vulnerabilidad, división interna y un campo fértil para abusos por parte de intereses inmobiliarios que no representan el bien común.
A diferencia de otros tiempos, hoy contamos con un gobierno comprometido con la justicia social, que ha demostrado voluntad para corregir los rezagos estructurales heredados por décadas de corrupción e indiferencia. Este es uno de esos casos.
No se necesita más que decisión, claridad y voluntad para convertir una omisión histórica en una política pública ejemplar.
La transición ordenada al régimen de condominio, acompañada de mecanismos de regularización accesibles y protección efectiva contra el despojo, puede marcar un antes y un después para miles de familias. Es una solución concreta, posible y profundamente justa.
El pueblo está listo. Sabemos que ustedes también. Esta puede ser una de esas transformaciones que hacen historia.
No hacerlo es dejarnos en manos delcártel inmobiliario que se enriquece gracias al abandono del Estado. Tenemos el gobierno y ustedes tienen el apoyo del pueblo no nos abandonen.
Es imperativo que las autoridades reconozcan y aborden las problemáticas que enfrentan las familias en copropiedad. La implementación de políticas públicas integrales que faciliten la regularización y protejan a los copropietarios es esencial para garantizar su derecho a una vivienda digna y segura. Solo a través de la acción conjunta entre gobierno y ciudadanía se podrá revertir la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran miles de familias en la Ciudad de México.
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