La clausura de los Juegos Paralímpicos París 2024 cierra un ciclo deportivo. Con ello, concluye la plataforma de visibilidad de las diversas personas atletas que viven en condición de discapacidad. Todas ellas han mostrado fortaleza y se han mostrado al mundo. Sin embargo, la mayoría de los medios y parte de la audiencia repiten discursos romantizados.
Empecemos al visibilizar que la cobertura de los medios de información no fue similar al evento deportivo que concluyó el 11 de agosto pasado. Los Juegos Olímpicos son una magnífica plataforma para visibilizar el trabajo arduo de las personas paratletas, para visibilizar sus resistencias y existencias dignas.
Una narrativa romantizada que se repitió una y otra vez en las participaciones y triunfos de las personas paratletas es: “No hay límites”. Querida audiencia, claro que sí los hay y es el entorno social. El trato que les damos a las personas con alguna condición de discapacidad, vivimos en una sociedad que es excluyente, sobre todo, de las personas consideradas diferentes al estándar.
Las personas con condición de discapacidad, muchas veces, tienen muchos más obstáculos por el entorno social. Por ejemplo, a las personas que no tienen movilidad en alguna parte de su cuerpo y su capacidad intelectual es lúcida, muchas veces se le trata como si no fuera capaz de decidir por sí misma.
Las, los y les paratletas que asistieron a 2024 no son la excepción, ellas sin duda, han pasado algunos filtros sociales con ayuda indiscutible de su red de apoyo, su resiliencia, su tenacidad y demostrarse a sí mismas que pueden tener logros en la vida, con lo anterior, construyen y fortalecen una contranarrativa basada en la inclusión social.
Imaginen toda la infraestructura y logística para adaptar los espacios a las necesidades de las personas paratletas y, aún así, uno de los participantes tuvo que dormir en el suelo por su estatura. Qué impresionante es presenciar el ritual de las participaciones con las personas guías, ver y admirar el desempeño deportivo.
Estos eventos deportivos son un recordatorio para que, como sociedad, trabajemos y fortalezcamos la inclusión de las personas. Las, los y les paratletas tienen derecho a ser visibilizados no solamente cada cuatro años. Tienen derecho a que sea garantizada su movilidad, a recibir educación, a tomar decisiones sobre sus cuerpos, a trabajar para tener independencia económica, a tener una vida sexual si así lo deciden.
Como sociedad tenemos mucho que aprender para desaprender la discriminación.







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